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jueves, 17 de mayo de 2018

De estudiante a pasante de bibliotecología: consejos para lidiar con la crisis existencial.

PRECAUCIÓN: Esta entrada está basada en mis experiencias, lea con cuidado, ya que las opiniones no son hechos. Aunque se presentarán algunas estadísticas, la mayor parte del contenido es un ensayo de reflexión para aquellos jóvenes próximos profesionistas, que se encuentran en la encrucijada de la pregunta: “¿y ahora qué hago con mi vida?” y otro curioso interesado que le llame la atención leer sobre esta transición repentina, conocida como: “Adiós universidad, hola vida laboral”. Espero que les sea útil, sobre todo a los colegas del mundo de la información. No digan que no les advertí…
Aquí estoy, ya con más de un año fuera de la universidad y en esa cantidad de tiempo, he leído varios artículos, opiniones y experiencias de distintas personas que proyectan un camino para personas como yo y las puedo resumir en unas cuantas palabras:
  • Desempleado
  • Pocas oportunidades de empleo
  • Malos sueldos
  • Sin beneficios de salud o de permanencia
  • Falta de experiencia
  • Demasiada oferta, poca demanda
  • Futuro problemático en el mercado laboral
  • Ahorra, porque lo vas a necesitar

La primera experiencia…

Sales de la universidad, fresco, con todos los conocimientos técnicos y administrativos necesarios (hablando específicamente de las profesiones de la información), sí tuviste suerte algún profesor o colega que conociste en la carrera te recomendó a un proyecto pequeño y tienes un currículum decente, al menos con unos dos meses de experiencia profesional. Quizá tuviste otro empleo como vendedor de planes de celular, mesero, en fin. El chiste es que estoy describiendo al menos a la mitad de los compañeros de mi generación, incluyéndome. 
Al salir tienes que enfocarte en una sola cosa: tu trabajo de titulación. Se supone. Pero al final te encontrarás con muchos problemas porque por alguna razón en ese período de dedicación al trabajo de titulación, te encuentras en la encrucijada… ¿me dedico al 100% a obtener el título o lo divido con un trabajo que me pueda dar experiencia profesional? Por mi parte opte por la segunda opción. Así que encontré un trabajo de medio tiempo como responsable de una biblioteca en la CDMX, cuyo nombre permanecerá anónimo, pero les juro que esa experiencia fue lo que necesitaba para conocer todo sobre los malos trabajos. Mientras realizaba la tesina, en las tardes iba a mi trabajo como responsable de una biblioteca especializada.
Estaba sola en un espacio de no más de 90 x 60 metros cuadrados, con varios estantes de libros mal catalogados, y un sistema sin actualizar. Llegué a reemplazar a una colega que me recomendó para poder ingresar al trabajo. Pensaba que, por 5,000 pesos, el catalogar libros y estar en una biblioteca tranquila que no tiene mucho movimiento, no estaba tan mal y además me daban “libertad” para poder mejorar la biblioteca como considere, con tal de que beneficie a la institución (que aparte estaba en medio de una evaluación de calidad y la biblioteca era fundamental para obtener una buena calificación).
Aprendí a la mala, que hay personas que te contrataban para que hicieras lo que ellos consideraban que era funcional y no lo que sabía. Eso quiere decir que contrataron mano de obra y no un profesional. Los supervisores de mi jefa me apoyaban de alguna forma, pero aparte el ambiente laboral era realmente pesado. Así que no duré mucho tiempo con la misma motivación con la que entré. Pero aproveché el tiempo desarrollando proyectos personales y que también podían mejorar la biblioteca, así que diseñe un proyecto rústico pero viable para la creación de un repositorio institucional y una biblioteca digital que beneficie a los cuatro campus de la institución que trabajaba.
Cumplía con mi trabajo, pero a la par, pensaba en el futuro y en cómo aprovechar lo que sé e incorporar lo que aprendía para mejorar mis posibilidades.
En resumen, mi primer empleo formal resultó ser como el primer trago, al principio es nuevo, divertido, pero si sigues tomando terminarás con la peor resaca de tu vida. Y así fue, mis últimas semanas son una laguna, porque a pesar de los beneficios que me otorgaban (prestaciones y disponibilidad para poder atender a la escuela), los contras eran insoportables. Porque no sólo me pagaban para hacer realidad su visión (que no era funcional, sólo el mínimo para calificar de aprobado), además tenía que apoyar a un equipo que no tenía un buen trato y siempre pedía apoyo, sin tomar en cuenta que también uno tenía sus cosas por hacer. Sin embargo, esto es poco a comparación de la experiencia que me abrió los ojos: el tener que explicarle a los demás porque es tan importante lo que haces.

Lo que significa ser interdisciplinario en el mundo laboral.

Hay que admitirlo nuestra comunidad bibliotecológica es pequeña y podemos toparnos con varios conocidos en eventos, cursos, redes sociales, blogs, etc. Forma parte de nuestro panorama laboral. Sin embargo, tenemos un problema que no nos enseñan a lidiar en la universidad (en casi todas las carreras) y es que nos enfocamos tanto en encontrar cosas en común que olvidamos por completo que existen otras cosas afuera que también vale la pena conocer, interactuar y más importante aún, compartir con nuestro entorno lo que podemos hacer y desarrollar.
Es más fácil realizar esta labor en ambientes de trabajo sanos y con valores que nos apoyan a identificarnos. Pero la mayoría de los trabajos no tienen un ambiente así y aunque no nos parezca, tenemos que mejorar nuestras capacidades para adaptarnos a un entorno que no es lo mismo que cambiar para ser igual al entorno.

Los problemas del pasante: sin seguro y el círculo del eterno novato

En la actualidad, en redes sociales se han difundido una serie de artículos que habla sobre el oscuro futuro laboral de muchos jóvenes que en este momento pueden ver el mañana con una incertidumbre digna de paralizarnos. Muchos jóvenes como yo, pueden encontrarse con la dificultad de que los puestos de trabajo resultan difíciles de alcanzar, puesto que nos piden alguna cantidad de años de experiencia, es decir, que entremos a trabajar con todos los conocimientos y actitudes para lo que nos van a contratar.
Quieren reducir al mínimo la curva de aprendizaje que se requiere a la hora de ocupar algún puesto de trabajo (porque en TODOS los trabajos, siempre vamos a aprender). Y no considero que sea algo malo, puesto que es una cuestión de definir tus prioridades. Así como no tiene nada de malo decidir si una persona quiere tener hijos o casarse, considero que es importante que también se preocupe por elegir cuándo y cómo va a comenzar su vida laboral.
Ahora lo que en lo personal me preocupa de esta lista es lo siguiente: la cultura del ahorro que hace falta adquirir y los malos sueldos. El hecho de que la mayoría de los contratos ahora se realizan bajo el ámbito de honorarios, nos quita la posibilidad de poder reservar parte de nuestro sueldo para unas vacaciones o viajes, ya ni se diga para un seguro médico o una cuenta para nuestro retiro.
Nos vemos atorados con las Afores y, además, con una serie de explicaciones del porqué no pueden asegurarte la planta. Y si por alguna razón te cae el puesto ideal, tienes que esperar meses o incluso hasta un año para que puedas comenzar a trabajar, porque el trámite administrativo tarda tiempo en procesarse. Buena suerte, porque en una de esas quizá cancelen la plaza por algún descuido o falta de documentos.
Entonces, comienzan las campañas de la cultura del ahorro, y a diferencia de la escuela no te dan un diez si logras cumplir la meta, sino que te dan una posibilidad de poder respirar un poco hasta el próximo depósito. Así que la cuestión del ahorro es una preocupación personal que puede resolverlo uno mismo, el problema se encuentra en el otro ámbito, que son los malos sueldos. Considero que los malos empleos y sueldos que se dan se defienden con la mala excusa de que es el monto a pagar a alguien que no tiene experiencia en el puesto. Lo que nos lleva al círculo vicioso que he decidido llamar “el eterno novato”. Porque siempre estás buscando trabajos que te dan experiencia y no pasas de ese régimen… hasta que se vuelve insostenible seguir siendo el “novato”.

5 consejos para sobrevivir a la crisis del pasante

Entonces, lo prometido es deuda y en el título de esta entrada dije que daría unos buenos consejos que me ayudaron a sobrevivir la crisis existencial.
  1. Divide y conquistarás. Separa las cosas personales de las laborales. Este es un consejo sencillo, cuando entres a trabajar, recuerda que el estrés esta al tope en toda la institución, incluso en los días más tranquilos el tener a un grupo de personas encerrado en una oficina puede generar distintos cambios de humor y problemas. Así que todo lo que te digan, bueno o malo, tómalo con un par de pinzas y examínalo con objetividad. Este me costó un poco de trabajo ponerlo en práctica, pero al final valió la pena.
  2. Define tus prioridades. Cuando consigues un empleo, pregúntate cómo encaja en tus objetivos a largo plazo. ¿De verdad vas a dejar el título a cambio del trabajo de becario que conseguiste? Lo mejor es enfocarse en conseguir el título y si puedes ir ganando experiencia en paralelo, pero si no es posible entonces saca adelante el título. Ya que en el trabajo una persona titulada es mejor valorada que alguien que tiene la experiencia, pero no el papelito. Recuerda no caer en el círculo del “eterno novato”.
  3. Ocúpate. En lugar de preocuparte si vas a tener experiencia suficiente para que te contraten o si el tema de tu trabajo de titulación realmente es tan bueno, deja los juicios de valor a lado y concéntrate en seguir trabajando. No dejes que las dudas te paralicen o hagan cambiar de opinión sobre tu trabajo (académico o laboral). Confía en lo que has estructurado y si ves que puede mejorarse, entonces plantea los cambios a realizar y el tiempo para hacerlos, de otra forma tu trabajo de titulación se convertirá en la obra inacabada durante 5 o 6 años más y eso también significa que el trabajo “temporal” que obtuviste, se convierta en uno permanente. 
  4. Escucha a los demás. Puedes considerar que es contradictorio con el primero, pero al final, incluso escuchar a las personas con las que no estás de acuerdo a través de la mira objetiva, te puede ayudar a solucionar problemas y a reducir los malos entendidos. Lo mismo puedes aplicar en tu trabajo de titulación, escucha a tus asesores y pide a las personas de más confianza que lean tu trabajo o escuchen tus ideas, te ayudarán no sólo a terminar el trabajo pendiente, sino que también pueden ser semillas para trabajos futuros. 
  5. Lo más importante de todo: vive aprendiendo. Quien sale de la universidad sin estar dispuesto a aprender, va a terminar como empezó. Entonces depende de ti si quieres tomar todas las experiencias (buenas o malas) y aprender de ellas. Al final, el camino parece incierto, pero si te sigues moviendo, poco a poco todo adquiere sentido e incluso te motiva a seguir avanzando. 
Estos consejos me ayudaron bastante y gracias a todo esto, pude encontrar un trabajo que me ayudo a descubrir el área en el que más me gustaría participar dentro de las profesiones de la información, que son la aplicación de tecnologías de la información y comunicación en la creación de conocimiento y difusión de información. De ahí, obtuve un trabajo como apoyo consultivo y me ha permitido aprender muchas cosas nuevas que pueden beneficiar mi perfil profesional, así como también me ha dado la oportunidad de compartir mis conocimientos con otros profesionales de distintas carreras y que nos han ayudado a mejorar los proyectos en los que trabajamos.  
Espero que esta entrada, ayude a todos aquellos que están por atravesar la crisis existencial o que se encuentran en ella en este momento. Por mi parte ha sido un placer escribir en este blog y les agradezco por leer a esta Aprendiz de la Información. 

jueves, 1 de diciembre de 2016

Lectura en el trabajo: un acercamiento a las campañas de lectura en México.

"Leer" es un verbo compuesto por dos consonantes y una vocal, que evoca una de las más grandes acciones que un ser humano puede hacer por sí mismo. Desde pequeña he tenido la iniciativa de saturarme de textos, practicar la lectura y aunque muchas veces me he visto blanco de algunos colegas de trabajo que no dudan en mirarme con cierto perjuicio cuando saco algún best-seller de mi bolso o desconozco un autor de renombre y con el título de "un clásico" u "obra de culto"; mi naturaleza lectora no tiene más que hacer que sacudirse el polvo de los hombres y recordar que la lectura no es para ellos, es para mí.
Es por ello que esta entrada recopila algunas de mis experiencias en las áreas de trabajo sobre la lectura y entre ellas una historia reciente sobre cómo la institución en la que ahora trabajo tiene una actividad de fomento a la lectura muy interesante y considero importante compartir. Por lo que espero que este escrito tenga las piezas clave para motivar a crear más actividades de fomento a la lectura dentro de otras áreas que ahora son poco comunes, como lo es el campo laboral.

"Cuando los libros sólo ocupan espacio"

No necesitas leer libros de física compleja o tratados sociales. No tienes que ser fan de todo best-seller o incluso renunciar a los cuentos infantiles porque ya tienes una edad avanzada para estar leyendo anécdotas para niños. En sí la lectura es una actividad que permite acrecentar tu badaje de conocimientos, tus capacidades para procesar información e incluso tus capacidades para reflexionar y observar el mundo de una forma distinta.
Considero que esta acción es tan importante en el desarrollo humano y para mí, considero que debe ser tan importante como tomar agua o alimento para tener un estilo de vida sano y con bienestar. Y por lo mismo, cada persona tiene el derecho de decidir tomar refresco o agua simple para satisfacer su sed.
Lo veo más o menos así: Como cualquier hábito depende de lo que consumes o no consumes son las consecuencias (buenas o malas) y actitudes que vamos tomando en nuestra vida, por lo que se va formando nuestro camino. Tengo varios ejemplos de personajes que practican estos hábitos y los que no, y no necesariamente famosos. Las personas que nos rodean en nuestro ambiente cotidiano, laboral, académico tienen algo que decir (o no) sobre sus hábitos lectores. Incluso en estos últimos años nos hemos visto asediados por varios fenómenos literarios que abarcan diferentes tendencias en el consumo de géneros literarios. (Tomo de ejemplo alguno de estos títulos: "Crepúsculo" de 2005, "El Código Da Vinci" (2003), "Tokio Blues" (1987), "Harry Potter" (1997), entre otros)
Sin embargo, existen otras personas con las que me he topado cuya visión de la lectura la considero demasiado retrógrada. Por ejemplo, cuando trabajé como responsable de una biblioteca una de mis compañeras de institución dijo: "En sí las bibliotecas y los libros son inútiles, ya que realmente no sirven para nada más que ocupar espacio". Cabe destacar que esta persona formaba parte de la coordinación académica de una institución de educación superior y sólo sé que cruzo por mi cabeza la siguiente frase: "¿Qué demonios está mal contigo?"
Y sí, entiendo que ella tiene todo el derecho de decir que los libros y las bibliotecas sólo ocupan espacio, pero tuve que volver a repetir esa frase en mi cabeza cuando ella dijo lo siguiente:
"La verdad es, que los libros no sirven para nada porque lo único que logran es que la gente piense cosas y complique todo en esta vida. ¿Por qué no pueden simplemente ser normales".
Recuerdo con mucha precisión cada palabra, porque en sí el hecho de que considere normal el no pensar, me resulta escalofriante y sin embargo, entra la parte de la duda: ¿qué pasa si la mayoría de la población de mi país piensa exactamente lo mismo? ¿realmente la lectura resulta un problema más que una solución?
Puede sonar tal vez demasiado fatalista, pero como profesional de la información me he encontrado con ese círculo vicioso más de una vez. ¿Por qué no mejoramos nuestras bibliotecas públicas? Porque esto es México. La idea de mejorar una biblioteca pública es futurista, no de este siglo. La propuesta de impulsar las bibliotecas, de mejorar la percepción del libro es una idea excelente para un libro de ciencia ficción. Y entonces, después de esa reflexión me quedo con la extraña sensación de chocar con un muro que nadie quiere destruir, porque piensan que en un futuro se va a derrumbar. 
Regresando a mi anécdota sobre la biblioteca que ocupa espacio, caí en la cuenta que la biblioteca no estaba funcionando en esta instancia no por la falta de catálogo o de acervo actualizado, ni siquiera por las pequeñas instalaciones y la difícil ubicación. La propia instancia volvía inútil a la biblioteca porque la percibía como ese vestido o traje incómodo que tienes que usar para un evento formal al que te invitaron. Es decir, un requisito para poder acreditarse como una institución educativa superior.
En sí, el ideal es que la biblioteca se vea bonita para que está sea considerada como funcional. Y mi compañera no estaba equivocada, si la propia administración consideraba que la biblioteca se tiene que ver "bonita" para ser funcional, entonces ¿por qué ella tendría que pensar más allá de la biblioteca que sólo sirve para ocupar espacio?

Nuevos aires, nuevas prácticas lectoras.

Cuando dejé el puesto de responsable de esta biblioteca, sabía que nada de esto iba a cambiar a menos que el cambio viniera desde arriba, porque en este caso, aunque los usuarios estaban satisfechos con la información, el servicio y la información que se les otorgaba, la administración consideraba que la biblioteca no funcionaba porque había huecos vacíos en los libreros, cajas de libros que preferían mantener ocultas en almacenes y un nulo control o interés en saber qué es lo que quieren leer sus usuarios.
Entonces, no sé puede ofrecer un servicio que desde el principio se considera como uno inútil. De ahí que entro al tema sobre las nuevas prácticas que tiene el lugar en dónde actualmente estoy trabajando.
En esta institución crearon la campaña de lectura: "Dona, toma y lee", en la cual fomentan que los empleados participen en esta campaña. La dinámica es la siguiente: Los libros se exhiben en la entrada de la biblioteca y sólo podrán tomar un libro, el cual tienen un mes para leerlo y después de ese período de tiempo regresarlo al stand para que siga circulando. Estos libros son aceptados, seleccionados y clasificados por un área especial encargada de llevar este control. Después te invita a realizar una reseña para compartirla con la comunidad.
Y es justo aquí, donde la propia institución le dice a su comunidad "lee", puedes leer libros de estas categorías: "literatura, cuento, novela, reseña, histórica, biografías, cómics, historieta e infantiles", sólo lee.
Y esto genera un cambio, porque es agradable ver el stand en donde varios libros posan esperando a que alguien de esta comunidad se lleve una nueva experiencia consigo. Y fui incluso una activa participante, puesto que gracias a esta iniciativa conocí a un autor que me tiene fascinada y se llama Fernando del Paso.
Es justamente este tipo de experiencias las que hace falta fomentar. Estas actividades relacionadas con el acercamiento de la lectura y que buscan implementar este hábito en las actividades, no sólo escolares, sino incluso en nuestros trabajos.

Fomento a la lectura en otros espacios (México)

He aquí dónde entra el Observatorio de Lectura con el Banco de iniciativas y programas de fomento a la lectura y el libro que tiene como objetivo principal "integrar todas las prácticas de fomento en un micrositio al que podrá tener acceso el público en general". Lo que cita esta iniciativa es que cada práctica esté encaminada al fomento a la lectura y que contenga información específica, además que esta información se presentará por entidad federativa y este trabajo es propuesto por el Consejo Nacional de Fomento para el Libro y la Lectura y en las siguientes prácticas de fomento a la lectura se identifican cuatro acciones que prevalecen:
  • La mayoría son organizadas y ejecutadas por voluntarios de la sociedad civil.
  • Cuentan con un mínimo de acervo bibliográfico para su operación, lectura en sitio y préstamo a domicilio.
  • En el caso de los promotores, facilitadores o mediadores reciben u ofrecen capacitación continua.
  • Además de ser programas que ofrecen el servicio en forma hospitalaria, gratuita y accesible.
Entre estos programas se encuentra el de Salas de Lectura, el Programa de Jóvenes Lectores, Alas y Raíces, y otros más en los que se puede participar ya que se considera un movimiento ciudadano. Es en sí creado, promocionado y fomentado por sociedades y voluntarios de la sociedad civil en orden de beneficiar a la misma.
Son estos ciudadanos los que se unen a los distintos programas y desarrollan espacios para que los demás puedan tener este tipo de experiencias y para ir cerrando esta entrada quiero hablarles sobre el Programa Nacional de Salas de Lectura de 2009 del cual encontré un estudio diagnóstico realizado por tres investigadores de distintos países. Dicho artículo, expresa una serie de datos interesantes y aún cuando no sé si estos resultados fueron incrementando con el paso de los años, me parece importante hablar sobre este estudio por lo que descubrió.

Programa Nacional de Salas de Lectura del 2009.

Este programa funciona a través de un esquema simple y muy exigente, ya que los ciudadanos escogen un lugar, reúnen a lectores y organizan sesiones mientras gestionan recursos para las actividades de sus salas. Se aporta con el saber, vitalidad y vocación sin remuneración alguna, mientras que CONACULTA contribuye con un fondo inicial de 100 libros que se va incrementando de acuerdo a la continuidad y crecimiento de cada sala. Y sin embargo, desde 1995 hasta el 2009 poco se sabía sobre el perfil de los responsables de cada sala los cuales son reconocidos como "mediadores", además de los usuarios, las estrategias de promoción de la lectura, los alcances y las repercusiones que ha tenido esta labor en las comunidades.
De acuerdo con este estudio en el 2009 los mediadores presentaron los siguientes datos demográficos:
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FUENTE: https://goo.gl/NXF6dV (Consultado el 1 diciembre del 2016)
Dicho artículo señala que más del 50% de los mediadores no tenía ninguna experiencia previa en promoción de la lectura o animación cultural. Para ser exactos el 63.9 % de los encuestados. Y aunque en este documento cada uno de estos individuos ofreció sus experiencias al respecto, este artículo contiene una tabla con datos que llamó mucho mi atención y son las motivaciones por las cuales los encuestados ingresaron al Programa de Salas de Lectura, la cual presento a continuación:
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FUENTE: https://goo.gl/NXF6dV (Consultado el 1 diciembre del 2016)
¿Qué podemos extraer de estos datos? A pesar de ser información de hace siete años, habría que preguntarse si este Programa o alguno de los que menciona el  Banco de iniciativas y programas de fomento a la lectura y el libro ha crecido y cómo ha crecido a lo largo de los años.
Y es que muchos de los expertos en lectura, usualmente se ocupan de comunidades pequeñas y logran una gran labor en dichos nidos y campos que han creado y mantenido. Sin embargo, también encontramos otro tipo de campañas de lectura, en dónde todo se basa en publicidad como lo es la campaña de Consejo de la Comunicación de la cual quizá nos hace falta ver más allá de los anuncios:campana-leermx
Realmente saber e involucrarse en lo que se está haciendo al respecto. Creo que no hay nada más revolucionario que crear ciudadanos lectores y también creo que no hay mejor movimiento ciudadano asistir, mantener y multiplicar dichos espacios de lectura.  

Conclusiones

Esta entrada, de verdad ha sido bastante interesante de investigar y escribir porque me enseñó mucho sobre la importancia de la lectura para que las oportunidades y los espacios sean más abiertos y sobre todo más críticos y reflexivos a la hora de aproximarse a una sociedad cuya visión del libro y las bibliotecas es bastante disruptiva. Por un lado tenemos a los que consideran un desperdicio el hecho de impulsar y fomentar la lectura, por el otro lado tenemos una población que sin duda ha disfrutado y compartido varias experiencias con cada libro que pasa por sus manos.
Y sin embargo, considero que la lectura es una acción revolucionaria y que puede crear un gran impacto con un esfuerzo individual. Por lo que, te pregunto profesional de la información: ¿Has tenido algún acercamiento o la idea de crear campañas de lectura? ¿Cuál crees que sea el mejor espacio para comenzar a generar estas propuestas? ¿consideras que sólo en la escuela uno puede desarrollar el hábito lector?
Espero que hayan disfrutado esta entrada y estas dudas, tanto como yo ahora, porque de verdad no hay nada más refrescante que haber caído en un lugar dónde la lectura quizá no sea una prioridad, pero al menos es un delicioso placer y compañía fomentado por mi comunidad laboral y el cual se comparte con mi profunda pasión lectora.
Gracias por leer a esta Aprendiz de la Información.

REFERENCIAS

Vizcarra, Fernando, Ovalle, Lilian Paola, & Corona Berkin, Sarah. (2012). Lectores y formación de ciudadanías en México: Observaciones sobre el Programa Nacional Salas de Lectura del Conaculta. Estudios fronterizos, 13(25), 157-190. Recuperado en 01 de diciembre de 2016, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0187-69612012000100006&lng=es&tlng=es.
Imagen de Luis Michel en la Campaña de LeerMX. Disponible en: http://www.chivasdecorazon.com.mx/noticias/11819/leer-es-mi-partido-
Campaña de Lectura de Consejo de la Comunicación. Disponible en: http://leermx.com/programa-de-fomento/ (Consultado el 1 de diciembre del 2016)
CONACULTA. Observatorio de la Lectura. Disponible en: https://observatorio.librosmexico.mx/ (Consultado el 1 de diciembre del 2016)
CONACULTA. Banco de iniciativas y programas de fomento a la lectura y el libro. Disponible en: file:///D:/DOC/Downloads/banco_de_iniciativas_final.pdf (Consultado el 1 de diciembre del 2016)