domingo, 26 de abril de 2026

El Arte de Encontrar el Orden en el Caos

Tenía 16 años la primera vez que pisé una biblioteca pública. 16 años… y el mundo se volvió infinito. Recuerdo haberme mareado un poco al entrar: ¿cómo era posible que en un solo espacio conviven tantas ideas, significados ocultos y verdades esperando ser descubiertas? En ese momento comprendí que la vida humana es corta —apenas un suspiro si la comparamos con la historia del universo— y que nuestro gran superpoder como especie es la capacidad de recopilar y heredar conocimiento. Esa hora en la biblioteca abrió la puerta a un hambre voraz; nació en mí el propósito de devorar todo lo que estos espacios tienen para ofrecer.

¿Alguna vez has entrado en una biblioteca infinita donde cada libro parece susurrar una respuesta diferente? Unos años después de aquel encuentro, llegaron las tecnologías que en este 2026 han revolucionado nuestra cultura, nuestras capacidades y nuestras vidas cotidianas. Aunque esta nueva "biblioteca" —llamémosle así al Internet y a la Web para encontrarnos en un punto común, querido lector— es distinta a aquellas que, por siglos, custodiaban el acceso a la información.

Creo que el error más grande en los inicios de la era digital fue no advertir que la creación de un nuevo mundo requiere, necesariamente, de nuevos términos. Para evitar confusiones entre lo antiguo y lo moderno, necesitamos precisión. Por ejemplo: no llamamos "pergamino" a cualquier libro; reservamos esa palabra solo para los objetos que cumplen con esas características físicas. Tampoco le diríamos a un editor que su labor es idéntica a la de un escritor.

Sin embargo, en el ámbito tecnológico, los términos se readaptaron para intentar explicar fenómenos totalmente nuevos, de los cuales aún desconocemos mucho conforme se van creando. Es por ello que las tecnologías nos han sumergido en un territorio gris, donde parece que nadie logra ponerse de acuerdo sobre cuál es el verdadero objetivo de tenerlo todo en un solo lugar....

La Bibliotecaria (loca) de los Datos Modernos

Aunque mi formación académica se cimentó en la Bibliotecología por la UNAM , mi "biblioteca" y mis materiales de trabajo actuales no se limitan al papel; habitan en flujos de datos, nubes y algoritmos. Durante mi trayectoria, siempre busqué dar el siguiente paso hacia el impacto de las nuevas tecnologías. Desde la preparatoria, sentí una fuerte atracción por la computación y la programación, pero intuía que solo "construir" el mundo digital no era suficiente para mis habilidades. Lo que realmente me mueve es ayudar: ver crecer a las personas y ser el puente que las lleva de lo desconocido hacia nuevas alturas o paisajes inexplorados.

Hubo un tiempo en el que creí que mi camino estaba en la animación o la comunicación —disciplinas que aún me apasionan y cuya historia me obsesiona— e incluso hubo quien sugirió que mi vocación era la sociología. Sin embargo, fue un profesor de computación quien me señaló el camino hacia este espacio. Lo que inicialmente parecía un refugio temporal mientras reunía recursos para otras metas, se transformó en apenas un día en mi verdadera vocación. En ese instante supe que había encontrado todo lo necesario para no solo "trabajar para vivir", sino para vivir plenamente mi propósito.

Y así, tras cuatro años de formación, me titulé con mención honorífica en Bibliotecología y Estudios de la Información. Para entonces, ya era una licenciada con una trayectoria real, pues desde el segundo semestre de la carrera comencé a integrarme en diversos proyectos profesionales para fundir la teoría con la práctica. Este inicio temprano facilitó mi inserción en el mercado laboral, aunque avanzar a esa velocidad también tuvo sus matices: a menudo progresaba más rápido de lo que mis propios mentores y superiores lograban guiarme.

En ese camino cometí errores, tanto en lo profesional como en lo humano. Sin embargo, fue en ese trayecto donde recibí un diagnóstico de neurodivergencia que me había acompañado desde siempre sin ser tratado. Lejos de ser un obstáculo, este descubrimiento trajo su propia chispa, permitiéndome pensar fuera de los moldes establecidos y detectar necesidades en mi sector que otros solían pasar por alto. Entre los desafíos de una pandemia, mi firme responsabilidad social hacia sectores vulnerables y los cambios constantes en las políticas públicas, el panorama de mi profesión se volvió complejo de navegar. Pero tras todo ese mapeo e intentos por reinventarme, heme aquí: regresando en este 2026 al espacio digital, con una visión renovada y nuevas formas de comunicar lo que he aprendido. De ahí tomé el título de Bibliotecaria (loca) de los Datos Modernos.

Con más de diez años de trayectoria , he aprendido que no se trata simplemente de poseer mucha información, sino de lograr que cada pieza ocupe su lugar exacto, lista para ser consultada justo cuando más se necesita. Mi trabajo consiste en encontrar el orden en el caos, no en fabricarlo. Es una curiosa paradoja: como profesionales de la información, habitamos el límite entre la creación y el testimonio. Creamos, sí, pero lo hacemos a partir de lo que ya existe. Hablamos de lo que ya se habló y construimos sobre lo que otros ya edificaron. En cierta forma, somos artistas que buscan volver más atractivo y funcional lo que ya se hizo. Somos curadores que no solo recuperan lo que parece roto, sino que lo enriquecen, lo integran y lo vuelven a separar cuantas veces sea necesario para que el conocimiento siga siendo útil y sobre todo que sea rescatable, legible y un pilar sobre el que se construya lo que sigue, sin perder lo que hubo.  

Creo que eso es todo por ahora. Todo lo descubierto en este océano de información se verá reflejado, con dedicación y excelencia, en este rincón de la web. Por ahora, quiero agradecerte por prestarme tu atención durante este tiempo; espero sinceramente que estas líneas te inspiren a encontrar el orden en el caos en cada aspecto de tu vida.

Porque es posible hacerlo —de verdad, soy prueba fiel de ello— y en este espacio te enseñaré cómo. Gracias por leer a esta Aprendiz Menta.

Mis Llaves Maestras: Automatización, Curación y Cultura

Imagina que pudieras tener un asistente incansable que organiza tus estanterías digitales mientras duermes. Como líder de empresas y estratega en Inteligencia de Negocios, me dedico a crear ecosistemas donde la tecnología de vanguardia y el talento humano se dan la mano para optimizar procesos. Estas son las tres herramientas fundamentales con las que transformó el caos en claridad:

  • Automatización (RPA): No se trata de reemplazar el toque humano, sino de liberarlo. Utilizo herramientas como Zapier y UiPath para que las tareas repetitivas dejen de robarte tiempo, permitiéndote enfocarte en lo que realmente importa.

  • Curación de Información: En un mar de datos, soy la encargada de rescatar lo valioso. Mi labor es asegurar que cada pieza de información sea rescatable, legible y útil, transformando grandes volúmenes de datos en mapas estratégicos para una toma de decisiones segura.

  • Estrategia de Capital Humano y Cultura Organizacional: Un sistema digital solo es tan fuerte como el equipo que lo utiliza. Diseño programas de formación técnica y estrategias de normalización que no solo enseñan a usar herramientas, sino que transforman la cultura interna, fomentando la colaboración en entornos de alto rendimiento.

¿Por qué estoy aquí?

Mi trayectoria me ha llevado a liderar la transformación digital y la arquitectura de datos en el gobierno federal, en diversas instituciones financieras y en grandes corporativos de relevancia nacional. Pero lo que realmente me mueve es la productividad con propósito: creo que al ordenar nuestros activos digitales y fortalecer nuestra cultura organizacional, liberamos el espacio necesario para la creatividad y el crecimiento sostenible.

Si alguna vez sientes que tu negocio es un rompecabezas al que le faltan piezas, acércate. Estoy aquí para ayudarte a catalogar el éxito y automatizar el camino hacia él.